La fortuna de unas bodas de oro

Llegar a las bodas de oro es sin duda un privilegio. Una fortuna. Son 50 años de matrimonio, motivo más que suficiente para celebrarlo. Si somos nosotros los protagonistas o quizá nuestros padres, deberemos tener muy en cuenta que antes de cualquier preparativo habrá que contar con el número de invitados que creemos que van a asistir, pero también del presupuesto con el que contamos. Si la idea es gastar poco habrá que invitar solamente a los más cercanos tener en cuenta que es una celebración familiar básicamente y que no existe obligación de invitar a toda la gente que conocemos.

amor

Debemos pensar en un catering para evitarnos caer en tema de menús, y si contamos con una casa será más llevadero que hacerlo en un lugar alquilado. No por ser bodas de oro uno tiene que gastar dinero en un espacio. Pero si se cuenta con el presupuesto se debería buscar un espacio tipo salones de boda, los hay por todas partes y los precios van en función de nuestras necesidades, además como están tan acostumbrados a este tipo de celebraciones en muchos de ellos ya saben qué ofrecer y que cosas vienen mejor en función del número de invitados.

Sin duda muchas veces este tipo de eventos requiere de alguien que se comprometa a gestionarlos para que no quede nada pendiente. En caso nadie en la familia se muestre comprometido existen las agencias de eventos. Estas se dedican en exclusiva a resolver todo lo concerniente con las bodas de oro, pensando en cada uno de los detalles, siempre que indiquemos qué cosa es lo que consideramos que podrá venir mejor para ese día. Puede que sea caro pero el resultado es espectacular. Se encargan de todo. No tienes que mover un dedo.

El fotógrafo, el cámara, porque tiene que haber un vídeo de ese día y también la orquesta son detalles que no pueden faltar

Tener en cuenta que el evento tendrá su lado ceremonioso. Se renuevan votos de forma simbólica, a lo que se deberá sumar un discurso ya sea que uno de los novios lo haga o algún familiar. No hace falta explayarse demasiado pero sí ser contundente con lo que se diga. Las anécdotas no pueden faltar.

En cuanto a la vestimenta es emotivo también rescatar algunos detalles del vestido de la novia o adaptar este, teniendo en cuenta que es una celebración tan especial, en cuanto al novio podrá usar si acaso todavía la tuviera, la misma corbata de la boda.

Aunque es una opción el viaje es algo que el matrimonio no puede dejar pasar, es la parte íntima de la celebración. Dependerá de la predisposición que se tenga. En cuanto a los destinos están desde los simbólicos hasta los lugares a los que siempre se quiso ir en pareja y por alguna u otra razón no se pudo, quedaron en el olvido o pasaron a ser reemplazado por otros deseos que postergaron siempre ese viaje por el tiempo. Ahora es el momento.